Buenos jefes, grandes bendiciones

Cuadro con la frase "I love my boss"

Vale, en España es deporte nacional (casi obligatorio) quejarse de los jefes. Pero también es cierto que es deporte nacional español es quejarse…casi de todo.

Los españoles somos profesionales de la queja y de echarle la culpa a los demás. A veces con razón y a veces sin ella. El caso de los jefes no es una excepción, llegando a sonar “raro” hablar bien de uno. Automáticamente se nos tacha de “pelotas” o “enchufados”. Pero, he aquí la sorpresa, buenos jefes, haberlos, hailos.

¿Qué tiene un buen jefe?

Predicar con el ejemplo

Antes de empezar, todo lo expuesto aquí son argumentos personales, basados en la experiencia. Vuestros aportes, matices y comenetarios son bienvenidos (y necesarios).Esto conlleva ser el primero en arrimar el hombro a la hora de realizar según qué cosas. ¿Hay que mover unos sacos del punto A al punto B? Pues el buen jefe será el primero en tomar un saco, no esperar a ver cómo lo hacen los empleados. Aclaremos que este tipo de jefes no se ven demasiado.

Defender a los empleados.

En este mundo laboral de hoy, cada vez hay más “tareas en equipo” y, si procede, viene al caso que un jefe dé la cara por sus empleados. Esto se aplica sobre todo a las compañías grandes, donde se cuenta con diferentes departamentos, en los que no es extraño que se tiren los trastos unos a otros.  No habrá nada más reconfortante y que aporte mayor compromiso de un empleado que saber que su jefe no sólo da órdenes, sino que protege “el buen nombre” de sus miembros.

Llevar el timón

no es sólo una frase bonita. Aunque cada vez más las empresas piden que sus empleados sean capaces de tomar sus propias decisiones y ser creativos, un jefe que sabe orientar a su equipo es un jefe mejor. Ya sea por cuestión de más experiencia, de conocimientos o de ambas cosas, el buen jefe es una brújula que debe guiar al resto del equipo.

Manejar carácteres y establecer límites

Hay jefes con importantes dotes de gestión y sin embargo una nula capacidad para gestionar diferentes personalidades. ¿Qué quiere decir? Que un  jefe “correcto”  debe adoptar un rol de “maestro de escuela” , esto es, poner orden, delimitar responsabilidades y saber parar los conflictos a tiempo, incluso anticiparse a ellos. No se trata de “ser una madre”, sino más bien de ser un “árbitro justo”.

Tener mano izquierda.

Seamos honestos: ciertas tareas, a partir de determinado momento del día (principalmente a última hora de la jornada) resultan molestas para el empleado, así como inútiles en su urgencia. Quiero decir, no se va a parar la empresa por enviar un informe a las 20h, cuando puede ser enviado a las 11h del día siguiente, sin obligar a horas extras inútiles -y normalmente no pagadas- al empleado de turno.
Esto no quiere decir que a veces haya que quedarse hasta más tarde, pero en cierto modo, un buen jefe debe saber cuando seguir y cuando hacer un alto en el camino. Y eso, el empleado lo valora.

Ser creativo

A veces, para reactivar el espíritu del equipo, conviene realizar tareas fueras del ámbito del trabajo. Esto ayuda a mejorar las relaciones interpersonales entre los miembros. No se trata de “hacer amigos”, sino de procurar crear una atmósfera laboral “apacible”, sin tensiones internas, que dificulten la concentración y el correcto desarrollo de las tareas.

Estas son, groso modo, algunas ideas acerca de lo que debería ser un buen jefe. Todos sin excepción, nos hemos topado con jefes  con unas u otras de estas características, de los que seguro guardamos un mejor o peor recuerdo.

Para ti, ¿qué debe tener un buen jefe? ¿Se te ocurren más virtudes? Nos encantaría saber tu opinión.