Citius, altius, fortius…también en tecnología?

En estos días de Juegos Olímpicos, este adagio latino es más pertinente que nunca. Citius, altius, fortius (“Más rápido, más alto, más fuerte”) es el leitmotiv de cualquier participante en esta cita deportiva.

No obstante, este adagio podría ser de aplicación a muchos otros campos, como por ejemplo el tecnológico. Citius, altius, fortius es un proverbio que podría ir íntimamente unido a la famosa Ley de Moore que dice que “cada dos años, aproximadamente, se duplica el número de transistores en un microprocesador”.

En estos tiempos es algo normal -y hasta cierto punto conveniente- que la tecnología avance. Más rápido que nunca. De forma vertiginosa. El caso de la telefonía es el más claro ejemplo. Los llamados “buques insignia” de un fabricante son sobrepasados fácilmente de un año para otro.Este frenético ritmo provoca que en gran parte de los casos, las mejoras y nuevas evoluciones se comporten más como un argumento de venta que como una ventaja competitiva.

¿Es prioritario un móvil más delgado en detrimento de una batería más corta? ¿Necesitamos una cámara de calidad profesional para subir fotos a Instagram? No es que este post sea una oda contra la evolución tecnológica, pero sí que es una crítica a la evolución sin pies ni cabeza.


El mercado decide y es el consumidor quien tiene la última palabra. Y eso es, a fin de cuentas, lo que explica las cifras de ventas tan alucinantes de Apple en los últimos años.

La pertinencia tecnológica relegada por el buen hacer del marketing. Las empresas saben que vende más los millones de píxeles, los megas de memoria, los gigas de capacidad…que el “dígame que cree que necesita y yo le diré que es lo que mejor le conviene”.  

Piensa en el auge de los tablets, hace algunos años. ¿Dónde se encuentran ahora los iPad mini? ¿Y las televisiones 3D? Tiempo y esfuerzo invertido en una tecnología que el mercado desechó. ¿Pero fue el mercado el que lo pidió?

Cuando invertimos en lo que no necesitamos

Por ejemplo, como amante de la fotografía, valoro mucho el desarrollo que ha hecho tener móviles que nada envidian a las mejores cámaras profesionales. Con el añadido de algo que te cabe en el bolsillo.
Ahora: ¿cuántos de vosotros tenéis una cámara réflex digital? ¿Habéis salido del modo automático alguna vez? ¿conocéis qué es el balance de blancos? ¿El ISO? ¿la velocidad de obturación? Si la mayoría de respuestas son un “no”, puede ser que pudieses haberte ahorrado algunos euros en un móvil con una cámara no tan completa, pero más acorde a tus necesidades.

El fantástico fenómeno Apple

No soy precisamente un amante de Apple, considero sus precios abusivos y sus prácticas empresariales muy cerradas con el consumidor. Contrariamente, por otro lado, creo que diseñan magníficos productos, la delicia del entorno profesional en diseño gráfico, edición de video, desarrollo 3D… Con una fiabilidad y calidad fuera de toda duda. Ideales para un determinado público, pero que está en las antípodas del usuario que no pasa del Microsoft Word o las redes sociales.

Buenos productos y buen marketing, el secreto de Apple

Los “Early-adopters”

Dentro de la masa de consumidores que se decantan por una u otra tecnología en base a los esfuerzos de marketing hay un grupito a considerar: los “early-adopters”. Se trata de un tipo de consumidor –generalmente de tecnología- cuyo incentivo es disponer de la nueva tecnología tan pronto como ésta sale al mercado.

Pueden ser fieles a una marca determinada (tipo Apple), centrados en un sector de mercado (fotografía, diseño, audio…) o un tipo de producto en particular (televisiones, teléfonos móviles, cámaras tipo GoPro…).

Por norma general son consumidores con un cierto conocimiento del mercado que les interesa, con una capacidad adquisitiva media-alta y que valoran disfrutar (y mostrar que lo hacen) de las últimas novedades antes que los demás.

Conclusión

Lo útil muchas veces no es sinónimo de venta. Blackberry. Hasta no hace tanto, el grueso del público de Blackberry eran los profesionales que necesitaban alternativas móviles en un teléfono que ofreciera fiabilidad y seguridad fuera de dudas. Sus terminales se adelantaron a la época pre-iPhone, proporcionando al profesional que necesitaba conexión móvil casi continua.

Hoy Blackberry es una sombra de lo que fue. Y no es que sus teléfonos dejasen de ser útiles o funcionasen peor. Es que ya no estaban de moda. Su “pecado” fue mantener un teclado mecánico frente a la era del “dedo-para-todo” de los iPhone.

El panorama ideal sería aquel en el que los esfuerzos del sector fuesen encaminados a mejoras globales, como por ejemplo las baterías. O unas pantallas menos frágiles, un mejor rendimiento de las apps… mejoras que nos beneficiarían a todos en mayor o menor medida (y en mayor o menor precio.

Daniel Vaquero

Latest posts by Daniel Vaquero (see all)

Acerca de Daniel Vaquero

Cuando "me dejan", me dedico al marketing, la publicidad y la comunicación. Cuando no es eso, ando entre el diseño, la programación, las redes sociales y la tecnología. Y si queda tiempo entre medias, la cocina, sacar fotos, preparar cócteles y ver baloncesto ocupan mi tiempo.

Ver todas las entradas de Daniel Vaquero →