Cómo gestionar la sobrecarga informativa (I)

Figuras de lego representando un trabajador en su despacho

Internet es una fuente de información enorme, donde se puede encontrar, prácticamente, cualquier cosa. Con una simple búsqueda, tienes acceso a información sobre cualquier asunto. Lo que se te ocurra.

Muchas veces, la información que obtienes “intimida” un poco y se hace complicado por dónde empezar. La excesiva cantidad de información disponible es más y más habitual.

Lo peor de esta sobrecarga es que te “bloquee”. Demasiada información puede llegar a ser “abrumadora”. Terminamos más confusos que antes de empezar la búsqueda.

La buena noticia es que hay formas de afrontar esta sobrecarga informativa. Tan sólo hay que establecer algunas prioridades y procurar cierta organización de nuestro lado.

Diferencia entre lo importante y lo prescindible

Parte del problema surge de la falta de pericia para distinguir qué es importante y qué no lo es. Tendemos a querer saberlo todo, sin tomar en cuenta nuestro límites de asimilación.

Empieza pensando en que áreas de tu vida deseas profundizar y estás más receptivo a recibir nueva información. ¿Temas profesionales? ¿Hobbies? ¿Preocupaciones personales? ¿Estudios?
Más importante aún, trata de averiguar qué no necesitas saber. Esto es como tirar ropa vieja: te cuesta más decidir qué tirar que las prendas que deseas guardar (y seguirás sin ponerte). E


Por ejemplo, un inversor. Debería ser importante mantenerse al día de lo que se cuece en el mercado de valores. Pero de los valores que gestionas. No de otros “posibles”. Por su parte, el agente de bolsa tendrá que se mantenerse al corriente de lo que sucede en el mercado, de forma semanal o mensual. E informar al inversor, con resúmenes, informes… Éste (el inversor) seguirá actualizado de las tendencias, pero sin tener que estar constantemente controlando el mercado.

Siguiendo el ejemplo del inversor:
Si uno no invierte en Bolsa, ¿para qué dedicarle tiempo a ver las noticias de economía bursátil? Lo que quiero decir: si ya tienes suficientes focos informativos, deja de prestar atención a cosas que no tienen un impacto directo en ti.


Una idea es hacer un par de listas para ayudarte a revisar la información que te bombardea cada mañana.
Primero haz una lista de las cosas que tienes que saber sí o sí. Esta lista puede incluir cosas directamente relacionadas con tu vida profesional o personal.
A continuación, haz una segunda lista de cosas que son importantes para ti, pero que no tienen un impacto tan fuerte como las de la primera lista. Esto pueden ser cosas relacionadas con hobbies u otro tipo de intereses.

Finalmente, haz una tercera lista con todas las cosas de las que sueles informarte pero que no están incluidas en ninguna de las dos listas anteriores. Esas son las cosas que tendrás que intentar de suprimir para evitar una sobrecarga informativa todos los días.

Imagen: www_slon_pics en Pixabay

Daniel Vaquero

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Acerca de Daniel Vaquero

Cuando "me dejan", me dedico al marketing, la publicidad y la comunicación. Cuando no es eso, ando entre el diseño, la programación, las redes sociales y la tecnología. Y si queda tiempo entre medias, la cocina, sacar fotos, preparar cócteles y ver baloncesto ocupan mi tiempo.

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