Costumbres SEO que Google penaliza

Ilustración con un hombre, un portátil y una página web

A veces, al intentar optimizar páginas web, las ganas de que nuestra web sea la primera nos puede llevar a “pasarnos de rosca” y excedernos en las prácticas de optimización.

Algunas de las tendencias más comunes a la hora de “sobrealimentar”  de SEO nuestras páginas web son:

  • Incluir keywords después del <title> de cada página web. ¿Os acordáis del artículo sobre la nube de tags?
  • Páginas rellenas de contenido SEO que no va dirigido a los visitantes
  • Backlinks de baja calidad.

Como veis en la imagen, meter palabras clave en toda la estructura HTML de cada web es pasarse tres pueblos la optimización. Hay algunas cosas que podéis hacer para que esto no suceda:

1.       Observación: a través de Google Analytics podréis ver qué términos son los que llevan más a la gente a entrar en vuestras páginas.

Si tienes una web de recetas de cocina y 20 personas han entrado a través de la palabra “paella” y no por “fabada”, ya sabes a qué palabra tienes que dedicarle más cariñito.

Esas palabras serán valiosas “metatags”, etiquetas que se ponen en HTML (tus visitantes nunca las verán), que se incluyen dentro del encabezado “head”, dentro de la estructura HTML que tiene toda página web.

Has encontrado que “paella” funciona bien en tu página. Ahora, en el encabezado HTML (la etiqueta <head> que verás si abres en WordPress el editor HTML de la entrada), introduce esa metatag para que los buscadores descubran que eres el crack de las paellas.

2.       Reacción: observa qué sucede cuando optimizas el encabezado de tu web con metatags de palabras más buscadas que hacen dirigir a tu website. Si no tienes ningún efecto, prueba con menos palabras, las más “fuertes”

Has metido “paella”, “marisco”, “paella de carne”, “fideuá” y “arroz negro” . ¿Te acuerdas del dicho de “quien mucho abarca poco aprieta”? Pues aquí igual. Si tu web de cocina funcionaba muy bien con la palabra “paella”, deja sólo “paella” y “paella de carne” y desecha las otras. No hay que excederse con las metatags.

3.       Complementación: has “abrillantado la retaguardia” (el HTML, el lenguaje que sólo ven los buscadores). Ahora ya sabes cuáles son las palabras claves que mejor funcionan como metatags. ¿Por qué no las sacas del anonimato? Incluye esas palabras en los contenidos de tu web, haz links entre contenidos a través de enlaces en esas palabras “mágicas”. Ojo, no te pases, lo suyo es que metas como mucho un 10% de palabras clave del total de texto de cada web. Si  no, cabrearás al Mr. Google.

“Paella” es tu palabra mágica. Pero quieres también incluir que haces platos como la fideuá o el arroz negro. Lo que debes hacer es añadir algo del tipo “el arroz negro, que es una variante de la paella” (que me perdonen por Valencia) donde la palabra “paella” tenga un enlace a las recetas ya posicionadas. Capisci?

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