Google: trabajo y contrapartidas

Las "especiales" condiciones de algunas empresas, un caramelo envenenado.


Parece que cuando hablamos de lugares “ideales” para trabajar, una de las primeras opciones que vienen a la mente son las empresas tecnológicas, sobre todo las ubicadas en Silicon Valley, el famoso “Valle del Silicio“, muy cerca de San Francisco (California). Y de entre ellas, cómo no, Google.

Pero trabajar en Google, ¿es tan bonito como lo pintan?

Trabajar en Google: pros

A primera vista, Google ofrece todo lo que puede soñar un empleado a la hora de ir a trabajar: un centro de trabajo “idílico”, multitud de servicios gratuitos para los empleados y, cómo no, unos sueldos muy atractivos capaces de seducir a los más brillantes candidatos.

Oficinas de Google: ¿oficinas?

Cuando uno piensa en trabajar en Google, es inevitable que venga a nuestra mente imágenes de centros de trabajo que no incentivan precisamente a realizar horas extras “por pasión”.

El mayor complejo laboral de Google se encuentra en Mountain View, en pleno corazón del Valle de Santa Clara, esto es, Sillicon Valley.
Además de Google, allí se encuentran también importantes tecnológicas como Adobe, AOL o Symantec. Entre estos “vecinos”, se encuentra el cuartel general de la empresa del buscador y el sistema operativo Android. Unas enormes instalaciones de más de 47.000 metros cuadrados.

¿Qué entran en 47.000 metros cuadrados? Por ejemplo: gimnasios, piscinas, canchas de tenis, peluquerías, lavanderías, restaurantes temáticos, cafeterías de todo tipo, zona de masajes, guardería, sala de videojuegos, centros médicos…

“Google-sueldos”: ¿cómo de competitivos?

Y si ya de por sí sólo las oficinas son atrayentes (hablar del conjunto de las instalaciones de daría para escribir más de un post), los sueldos no lo son menos. En el caso de Google, la franja de salarios para ingenieros de software se encuentra en torno a 115.000 dólares más incentivos.
Según el cargo y la jerarquía, estos salarios en ocasiones superan los de puestos equivalentes en gigantes como Apple o Microsoft.

Top 10 de salarios en Google

Además de estas cantidades, hay que añadir otros emolumentos, como ayudas especiales para los recién nacidos, servicios de asesoría jurídica gratuita, seguro de viaje o cursos de formación académica.

Incluso cuentan con un “salario post-mortem” (por llamarlo de algún modo) aplicable al cónyuge oficial del “googler” en caso de muerte, por el que el viudo-viuda recibirá la mitad del salario del fallecido -a modo de pensión- durante 10 años.

Trabajar en Google: los contras

Las tecnológicas ofrecen comparativamente mejores entornos de trabajo

Entonces, si por un lado contamos con centros de trabajo para hacer de todo (y hasta trabajar) y por otro un más que interesante pack salarial, ¿existe algún “pero”?

A mi parecer sí. El hecho de proporcionar condiciones tan ventajosas tiene una doble lectura. Cierto es que un ambiente creativo y agradable tiene que redundar positivamente en los resultados. Cierto, también, que unos salarios atractivos sirven para atraer el talento, qué duda cabe.
Por otra parte, estas especiales condiciones provocan una suerte de “obligación moral” para con la empresa que se traduce en un mayor compromiso con la misma en forma de mayor tiempo de dedicación a la misma.

A ver: esta exigencia personal no supone nada extraño, negativo o ilícito: el trabajador agradece con su esfuerzo y dedicación beneficiarse de ciertas condiciones. Eso se traduce en alcanzar los objetivos marcados (y puede que más). Pero, ¿a qué precio?

Proporcionar un ambiente de trabajo tan placentero puede “empujarnos” a dedicarle al trabajo más allá de lo “saludable”, así como una suerte de sentido de competencia con los compañeros. Ya no por ascender, como se , sino por mantener el puesto.

Además, el contar con tantos servicios complementarios -que normalmente se ubicarían fuera del entorno laboral- facilita no tener que perder el tiempo en otras labores, disponiendo el trabajador aún de más tiempo para dedicar a la empresa. Se adelgaza aún más la invisible línea entre lo personal y lo profesional.

En resumen: lo que se puede extraer -al menos así lo veo yo- es que trabajar en Google es muy atractivo, pero a un alto precio: el sacrificar parte de nuestra vida personal en pos de una vida profesional que, a semejante ritmo, no puede durar sino unos pocos años.