¿Sabemos emprender?

¿Sabemos realmente lo que hacemos al iniciar un nuevo negocio?

La realidad pone (algunas) cosas en su sitio

Dice el dicho que “la letra con sangre entra” y eso puede aplicarse al considerable esfuerzo que la crisis ha supuesto para los “emprendedores supervivientes” que siguen al pie del cañón pese a las dificultades.
Para muchos otros, en cambio, esta crisis les pilló a contrapié o no preparados o, simplemente, no tuvieron suerte. Pero la suerte dicen que hay que ir a buscarla. Muchos pensarían que emprender consistía en alquilar o comprar un local, poner un par de mesas y un ordenador y esperar que los clientes lleguen, por arte de magia. Obviamente, se equivocaron y todos esos “empresarios” han sido los primeros en sufrir la crisis a las primeras de cambio.
La realidad supera muchas veces la ficción y no basta con tener iniciativa para sacar un negocio adelante. Hay que construirlo, estudiarlo primero, evaluar las oportunidades de éxito (y de fracaso)…en fin, muchas cosas que a algunos ni siquiera se les pasó por la cabeza.
Cuando las cosas van bien, “todo el monte es orégano”, y así salió una hornada de “emprendedores” de dudosa eficacia a los que la cruda realidad los ha re-colocado en su sitio.

Emprender es una carrera de fondo

Siempre, y más ahora, a la hora de montar un negocio es muy importante estudiar las condiciones y particularidades que requiere ese negocio, el perfil de nuestro futuro cliente y muchas otras cosas más. Pero sobre todo, hay que tener en cuenta  el grado de compromiso que podemos adquirir o no con nuestra idea emprendedora

Emprender es una carrera de fondo y, a veces, de mucha resistencia.

No siempre tomamos esas consideraciones en cuenta y nos lanzamos a una piscina sin pensarse un par de veces si “sabremos nadar en ella”.
Dicho esto, me recuerdo el ejemplo de los típicos bares de barrio que, milagrosamente -a mi entender- sobreviven pese a contar con un puñado escaso -pero fiel- de clientes, la típica “parroquia” que hace del bar su centro de vida social. Desde el punto de vista empresarial, ¿es rentable mantener un negocio así? ¿Se consiguen a duras penas ingresos suficientes para sobrevivir? ¿Qué busca en ese caso el empresario (el dueño del bar)?. Visto lo visto, en algunos casos se podría decir que es un expediente “X”.

Otros emprendedores, y tomando de nuevo el ejemplo de los bares, pues adaptan su oferta, la renuevan, se enfocan en un determinado tipo de público o simplemente, van probando hasta hallar la fórmula que funcione.
Lo más importante es tener inquietud y propósito de mejora. Si nos quedamos en la lamentación, lo más probable es que, más tarde o más temprano, nuestro negocio pase a mejor vida.

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