Dos automóviles de alta gama paralelos en sentidos contrarios en el asfalto

¿Qué esperas de tu blog?

Hay dos razones principales para iniciar un blog: o nos gusta escribir o nos gusta saber más sobre algo (y por supuesto ser los “primeros” en contarlo) . O puede que simplemente necesitemos desahogarnos. O quizá estemos pensando en algo más elaborado, que nos reporte algún tipo de beneficio. Cada uno tiene sus propias razones o cree que la tiene. Desde luego, antes de ponernos a iniciar un blog deberíamos pensar primero por qué lo hacemos y qué esperamos sacar de ello. Y digo esto porque, después de varios meses sin escribir, abro mi wordpress y leo las estadísticas con asombro. La gente seguía visitando el blog. Obviamente, esto es consecuencia de la indexación de google (a más antiguo, más posibilidad de ser indexado en las búsquedas). Pero le hace a uno pensar sobre lo realista (o no) que representan algunas cifras, tal como: “Facebook tiene 900 millones de usuarios”, o “Google realiza X millones de búsquedas por hora” o “en Tweeter se escribieron nosecuantosmil tweets en un minuto”. Pregunta: ¿esto es de verdad real? ¿Existen 900 millones de usuarios activos en FB? ¿o esos miles y miles de tweets no son sino re-tweets de una cantidad mucho menor?. ¿Cuál es el objetivo de tu web? Observé a través de las estadísticas que recoge puntualmente WordPress, que mi blog había tenido visitas durante todos los días, a pesar de que mi último post tuviese 5-6 meses de antigüedad. ¿buenas cifras? Depende. Es cierto que había tenido visitas, muchas más de las que me esperaba, pero ¿eran las visitas que deseaba? Para empezar, no hubo comentarios por parte de ninguna de las visitas durante estos meses. Además, y esto no es …

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Un blog requiere una correcta gestión

Cuida tu blog como si cuidases tu hogar

Abre una nueva pestaña en tu navegador y escribe la url de tu blog. Míralo, como si fuera un escaparate, o el espacio de una oficina, un punto de reunión para conversar, una revista o parte de un centro comercial. Míralo como si fuera una propiedad. Pregúntate cuáles son las partes más valiosas de esa propiedad “real”. Pregúntate cómo eliges utilizar esa propiedad.

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